El impacto como consecuencia: calidad, gestión y visibilidad

El objetivo primordial de toda revista científica que se precie es llegar a ser una publicación de impacto. Esto es, aparecer bien posicionada en las distintas bases de datos o índices de calidad más prestigiosos. No obstante, este objetivo no es algo que se quality-787673_1920pueda conseguir de la noche a la mañana, para lograrlo son muchos los aspectos que hay que atender cuidadosamente, desde el rol de editores.

Por ello, señalamos aquí como los más destacados: la calidad, la gestión editorial y la visibilidad.

A la hora de medir la calidad de una publicación científica se recurre a diferentes indicadores:

  • El factor de impacto: la frecuencia con la que una revista ha sido citada en un año concreto.
  • El índice de inmediatez: mide la rapidez con la que se citan los artículos de una revista científica.
  • Cuartil: indicador o medida de posición de una revista en relación con todas las de su área.
  • Índice H e índice G: indicadores para evaluar la producción científica de un investigador.
  • SJR (SCImago Journal Rank): indicador desarrollado por SCImago, con el que el área de investigación, calidad y reputación de la revista científica tienen un impacto directo sobre el valor de la cita.
  • Journal Metrics: proporciona los datos del CiteScore y del percentil donde se encuentran posicionadas las revistas de acuerdo con extraída la información de la base de datos Scopus.

Si consideramos que estos aspectos son los que van a determinan ante la comunidad científica la calidad de una publicación frente a otras, el equipo editorial de una revista debe atender a ellos cuando se establezcan los criterios de calidad. De este modo, son de gran importancia la accesibilidad a los distintos artículos que puede contribuir a una mayor citación, la puntualidad y periodicidad de la revista; la rigurosidad y transparencia en el proceso así como su compromiso ético que son garantes de confiabilidad.

La gestión editorial es otro de los aspectos que vertebran la revista y revierten en la calidad de la misma. Progresivamente, esta gestión se ha vuelto más compleja y exigente. Entre sus objetivos prioritarios estaría la definición clara del proyecto editorial, la integración de las buenas prácticas editoriales, incrementar los índices de calidad…Para lograr esto el equipo editorial debe, por tanto, realizar una serie de tareas nada sencillas y que en muchos casos requiere la colaboración de terceros en el proceso, como:

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  • Llevar a cabo una correcta indexación en bases de datos
  • Difundir y visibilizar los productos
  • Disponer de un consejo editorial abierto y amplio, y de un sólido comité internacional
  • Cumplir escrupulosamente con los tiempos marcados
  • Garantizar la originalidad y el rigor de los trabajos publicados asegurando la revisión por pares ciegos que respete el anonimato de los autores y revisores. En este sentido, la dificultad mayor estriba en crear una gran red de colaboradores, serios y rigurosos, que inviertan de manera generosa su tiempo y energía para la mejora del proyecto editorial.

Por último, la visibilidad y el acceso a la publicación y todos sus artículos contribuyen a una mayor lectura y, por ende, citación de los artículos. Para conseguirlo, tomando como ejemplo paradigmático de visibilidad a Comunicar, podemos indicar una serie de medidas que tiene en cuenta:

  • Los artículos están publicados, además de en castellano, en inglés, dado que es la lengua con mayor proyección internacional.
  • Los artículos están disponibles de forma totalmente gratuita.
  • La web incluye, por su vocación internacional, versiones en cuatro idiomas: español, inglés, portugués y chino.
  • Múltiples plataformas de acceso (ePub, pdf, html, xml)
  • La publicación está presente en diferentes redes sociales académicas (AcademiaEdu, ResearchGate), genéricas (Facebook, Twitter), canales de vídeo e imágenes (Flickr, Baidu, YouTube, Weibo), identificadores de autores (ORCID, ResearcherID, Scopus), así como en gestores documentales como Mendeley, RefWoks y EndNote.

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La combinación de los mecanismos de calidad, gestión editorial y visibilidad, junto a otros definidos en anteriores entradas del presente blog, tienen como consecuencia el impacto de la revista científica.

Decálogo de criterios e indicadores de calidad

Uno de los principales apartados/documentos de una revista científica, junto con el de Fortalezas, es el de Criterios e indicadores de calidad. En este apartado se deben describir las características y fortalezas que tiene una revista con respecto a su gestión editorial, y es el seguimiento de estos criterios declarados lo que garantizará una buena praxis y una gestión transparente del proceso editorial.

En la web de la revista Comunicar presentamos un enlace a nuestro decálogo de criterios de calidad donde podemos ver que el primero de ellos, Impacto y prestigio, se refiere al posicionamiento de la revista en las principales bases de datos nacionales e internacionales, plataformas de evaluación de publicaciones, directorios selectivos, bases de datos bibliográficas, hemerotecas selectivas, portales especializados y catálogos de bibliotecas de todo el mundo. Es por eso que en este punto toda revista que aspire a un alto estándar de calidad debería mostrar todo lo relacionado con su impacto y prestigio.

criterios de calidadComo segundo punto, Visibilidad y acceso, se tendría que enunciar el seguimiento de una política editorial de acceso al conocimiento abierto y compartido. La disponibilidad de los artículos en distintos idiomas y de forma gratuita. La web de la revista debería tener versiones en varios idiomas y su visibilidad se debe potenciar mediante distintas formas de acceso (ePub, pdf, html, xml, etc.) además de tener presencia activa en redes sociales académicas y genéricas

Un tercer aspecto sería el de Puntualidad y seriedad donde se expondría cómo se garantiza la periodicidad de publicación de la revista, así como los tiempos destinados a las fases de estimación/desestimación de manuscritos, la fase de evaluación para su rechazo o aceptación, así como las de edición de los textos en preprint y publicación de los artículos online e impresos. Con la publicación de estos tiempos el autor puede seguir la puntualidad de las diferentes partes del proceso y se garantizará un eficiente flujo de los manuscritos.

En el apartado de Rigor del proceso las revistas tienen que atestiguar un riguroso y transparente proceso de revisión por pares, a través de un Consejo internacional de revisores, que garantice un riguroso proceso de revisiones ciegas por parte de expertos en la temática de los manuscritos propuestos.

Un quinto criterio a tener en cuenta es el de Ética y compromiso donde se presentará el código ético de la revista que garantice los derechos y deberes de toda la comunidad científica de la revista, es decir, autores, revisores y editores. Se recomienda que esté basado en el Comité Internacional de Ética de Publicaciones (COPE) que regula los compromisos que adquieren los miembros de la comunidad científica.

En el criterio Gestión editorial se tiene que garantizar la calidad del proceso editorial y su pulcritud basada en el trabajo de revisores, departamentos estilísticos y de traducción, maquetación profesional y la adaptación a los distintos formatos de edición online. Todo el proceso editorial tiene que ser serio y riguroso, transparente para el autor en todo el proceso y explicado al detalle con documentos: normativa, chequeo previo, formato de envío, normas de citación, carta de presentación, protocolos de revisiones, etc.

Otro apartado a considerar es el de Comunidad científica, donde la revista muestre su comunidad científica de autores y revisores además de los distintos equipos que la conforman y que velan por la máxima calidad científica, estilística, formal y ética del proceso editorial: Consejo Editorial, Comité Científico, Consejo Internacional de Revisores, Consejo de Redacción y Consejo Técnico.

Un octavo punto a considerar sería el de Tecnologías emergentes, donde se indicaría la adecuación continua de la revista al avance de las tecnologías emergentes. Esta adecuación implicará una adaptación continua mediante el ajuste y flexibilización de los formatos, la actualización de los modelos de comunicación con los autores y el uso de plataformas para la gestión editorial.

El noveno indicador Originalidad en el proceso se refiere a la originalidad de los manuscritos presentados lo que se puede garantizar con la utilización de controles de plagio utilizando un programa profesional para revistas científicas (CrossCheck) e indicando, de manera clara en la normativa para autores de la revista, que el plagio o el autoplagio es motivo automático para el rechazo de un artículo y que se realiza una lectura de los resultados en porcentajes que salen del programa no solo “cuantitativa” sino también “cualitativa”

Como último punto de este decálogo nos gustaría destacar la frase El autor como máxima ya que entendemos que el autor debe ser la figura fundamental de todo el proceso de publicación. En Comunicar, tal y como se indica en nuestros Criterios de calidad, sobre todos los artículos publicados se ofrece información de cómo citarlo, su actualización web (Crossmark), los apoyos internacionales que ha recibido (FundRef), datos estadísticos, fuentes primarias hipervinculadas, métricas de impacto (PlumX, Dimensions), etc.

Tipología de artículos en revistas científicas

El elenco de formatos de artículo científico es amplio y diverso, en tanto que estos se adaptan a cada una de las áreas de estudio. Para el Editor de una revista es tarea indispensable conocer las diferentes estructuras de manuscrito que, globalmente, se clasifican en publicaciones primarias con resultados y hallazgos no reportados previamente, publicaciones secundarias basadas en trabajos antecedentes y publicaciones terciarias o artículos de opinión científica. En suma, podemos encontrar investigaciones originales, artículos de revisión o meta-análisis, reseñas, informes, estudio de caso o caso clínico, carta al editor, metodologías… Si bien y, en el caso particular de las Ciencias Sociales que nos competen, incidimos en aquellas tipologías esenciales para una revista de alto impacto internacional.

Investigación empírica original

El formato más común. Muchas revistas se remiten al mismo como artículo original, artículo de investigación o investigación. Se trata de un informe que, en todos los campos de estudio, recoge una introducción o antecedentes completos del trabajo, seguido de una sección metodológica, de resultados, discusión y conclusiones. Presentan hallazgos innovadores y emergentes. 

Revisiones o meta-análisis

Los artículos de revisión proporcionan un resumen amplio sobre un tema concreto, siguiendo el método de la revisión de literatura y la prospectiva. Se trata, en definitiva, de generar un estado del arte referente para próximos trabajos con bibliografía selectiva (100 obras aproximadamente).

Informes

Esta tipología se introduce con menor frecuencia en revistas científicas, aunque podemos encontrar trabajos con planteamientos flexibles que no contemplen resultados empíricos, pero sí reflexiones, recopilación de datos, etc.

Reseñas

Trabajos inusuales, pero todavía contemplados en alguna publicación. Se trata de un breve espacio para comentarios sobre nuevos libros, películas, eventos científicos, aplicaciones de móvil u otros formatos mediáticos que puedan ser de interés para los lectores de esa revista. Generalmente incluyen pocas o ninguna referencia, pues se analiza el contenido de uno de los formatos previamente señalados.

Resulta primordial señalar, además, que estas secciones deben ser correctamente explicitadas en la normativa para autores de la revista. Una aclaración evidente, pero mínimamente aplicada por las editoriales científicas. En muchos casos se presentan estructuras, regulaciones de extensión y otras cuestiones formales que no se ajustan al formato real del trabajo. Por lo que no solo se ha de especificar el tipo de contenido, sino la configuración formal en que este debe ser expresado. Adicionalmente, estas secciones deberán adecuarse a secciones globales que acojan por temática los trabajos remitidos. Esto es, trabajos con un enfoque temático delimitado a un call for paper (monográfico) y trabajos ajustados al foco de la revista, pero de carácter misceláneo. En resumen, se trata de generar una disposición de artículos organizados según su calidad literaria, analítica, temática, estilística y de impacto.

El autor, clave del proceso editorial

 

La consideración de los autores en una revista científica es un aspecto fundamental que incide de manera notable en los parámetros de calidad de la misma. Las personas que deciden confiar su trabajo de investigación o de reflexión constituyen el objeto y el sentido de todo el proceso de recepción, revisión y publicación.

El equipo editorial debe considerar el hecho de que quienes confían sus trabajos inéditos y originales con la esperanza de su publicación merecen una atención que valore el esfuerzo, la dedicación y la profesionalidad invertida. De acuerdo con las normas y procedimientos de la revista, esta atención implica una serie de rutinas que deben ser de obligado cumplimiento si se trata de una publicación de calidad. Por ello es fundamental, en primer lugar, que la normativa y fases o requerimientos para poder enviar un texto sean claras y accesibles. Igualmente es esencial que se faciliten vías o cauces de feed back para posibles cuestiones o dudas.upload-2398772__340

Con el desarrollo tecnológico cada vez es más intuitivo el proceso de envío en las plataformas habilitadas al efecto. Quienes escogen una determinada revista para publicar en ella agradecen que ese proceso sea sencillo y eficaz, evitando duplicidades o pasos en falso.

Las buenas prácticas de los equipos editoriales son una garantía que los investigadores e investigadoras aprecian cuando eligen una revista para sus publicaciones. Si bien el impacto y el prestigio de cada publicación es el aspecto que más atrae, este suele deberse a indicadores como la visibilidad y acceso de los distintos trabajos. En este sentido es interesante promover en los autores la conciencia de su autoría y responsabilidad en la difusión de sus aportaciones. Así, contar con el código ORCID (Open Researcher and Contributor ID), además de preservar la identidad única de autoría, facilita una mejor accesibilidad y difusión de los trabajos. Por supuesto contar, también con redes sociales académicas (AcademiaEdu o ResearchGate) y otras redes sociales para una divulgación más rápida como Facebook, Twitter, Youtube…

Otro indicador muy estimado por los autores ha de ser la puntualidad en cada uno de los tiempos del proceso de recepción y edición de manuscritos. Ser respetuosos con los plazos de valoración por el equipo editorial y de evaluación por expertos da cuenta del rigor y el esmero en la gestión de aceptación de los manuscritos.

Author

En este sentido, la revisión por pares ciegos es la clave. La revisión concienzuda de los trabajos que recibe una revista requiere de expertos en los temas que son el focus de la publicación. Es importante contar con un número suficiente para poder desarrollar el proceso de manera rigurosa y a tiempo. Los autores valoran que esta dinámica se haga de forma transparente y ética. Por ello, el código ético obliga a los revisores a una evaluación crítica, honesta, constructiva y sin sesgo. Y exige el compromiso de originalidad y veracidad por parte de los autores para evitar malas prácticas de plagio. Un buen equipo editorial debe velar por la confidencialidad de los datos de los autores y evaluadores, durante todo el proceso editorial.

Muchas revistas facilitan tutoriales y blogs, con amplia información sobre los distintos aspectos que se necesitan para enviar un trabajo susceptible de ser publicado. La Escuela de Autores de Comunicar es un ejemplo de estas prácticas que redundan en la consideración de los autores puesto que facilitan el acceso y las claves para iniciar el proceso de publicación.

Los porteros de la ciencia: Betas del saber y temas emergentes

Las revistas científicas son agentes de enlace, adaptadoras del conocimiento e intermediarias-mediadoras entre autores y lectores, pero también entre temas e intereses de investigación. Evidentemente, una revista científica es un ente social, por lo que no es esta entidad, sino su staff científico -principalmente cuerpo editorial y consejo científico- quienes definen su temática (topics) y enfoques prioritarios (scopes), a veces de forma estratégica, y otras dependiendo de otro tipo de intereses (institucionales, editoriales, científicos, económicos, ideológicos y/o personales). En este sentido, los editores y el staff científico de las publicaciones somos gatekeepers de la ciencia, pues definimos con nuestras decisiones aquellos temas de mayor interés (priming) que merecen un tratamiento especial, en forma de monográficos, special issues, entre otros.

Una de las principales críticas que conlleva este tipo de modelo de intermediación -como todo medio de comunicación social- es que la priorización de un tópico conlleva necesariamente a la invisibilización y omisión de otros temas y problemas que merecen atención, creándose así una especie de «lagunas del conocimiento» que usualmente son replicadas desde las revistas de mayor impacto hacia las emergentes.

En este punto, siempre me gusta poner el ejemplo de mis inicios como investigador sobre desinformación por allá en 2012, cuando las revistas de Comunicación, Sociología y Ciencias Políticas consideraban esta temática fuera de su scope, rechazando los manuscritos por no estar alineados con sus prioridades. Sin embargo, en 2017, cuando la revista Nature publica en pre-print un monográfico sobre fake news y la palabra del año fue «posverdad», prácticamente todas las revistas de alto impacto de Ciencias Sociales hicieron números especiales sobre este asunto.

Un tema emergente garantiza visibilidad y citas, pues la comunidad científica -sobre todo en Ciencias Sociales- suele atender a problemáticas actuales o modas (en el sentido estadístico), básicamente porque así también operan los grants y proyectos financiados. Estos temas, además, suelen tener una alta tasa de inmediatez, lo que significa que son citados rápidamente, fundamental para ingresar o escalar posiciones en el Journal Citation Reports (JCR) o en Scopus.

Por supuesto, mejor que seguir el rastro de las revistas de mayor impacto, el trabajo de un buen equipo editorial es incluso adelantarse a éstas, revisando continuamente las tendencias de investigación en el campo -a través de análisis bibliométricos-, sus tasas de inmediatez e incluso analizar sectores I+D internacionales y del ciclo de sobreexposición (Hype Cycle) de Gartner. Esta indagación nos permitirá dilucidar hacia dónde va nuestro campo de investigación, adelantarnos a las tendencias y aprovechar -con tiempo- los picos altos de citación.

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Hype Cycle de Gartner 2019: En esta ilustración podemos apreciar cómo temas como Inteligencia Artificial o 5G son tendencias importantes de investigación para 2020.

Por supuesto, no serán pocas las críticas que suscite este modelo «por modas de tópicos», pues efectivamente dejan en un segundo plano otras investigaciones que pueden ser igual de importantes (como pasó con el tema de la desinformación en 2012). Ante esto es de reconocer que hay innumerable cantidad de revistas que pueden o no operar con estas lógicas de tendencias y que pueden estar o no incluidas en índices y bases de datos de alto impacto, pero sin duda siempre habrá un espacio para aquellos temas fuera del mainstream.

Normas, normas, normas

Aunque el título de este post pueda parecer repetitivo, que lo es, nuestra intención es enfatizar la importancia que le concedemos a este apartado de la gestión editorial. Son muchas las razones que justifican que las revistas científicas cuenten con distintos apartados normativos que estén lo suficientemente pormenorizados. Expondremos estas razones desde tres perspectivas distintas: autores, editores y revisores.

libro con lupaDesde la perspectiva de los autores (recordemos la necesidad y conveniencia de que como editores nos pongamos en el lugar del autor) y siguiendo uno de nuestros criterios de calidad “El autor como máxima”, los autores agradecen (agradecemos ya que la mayoría de los editores también somos autores por lo que no nos resulta difícil ponernos en su lugar) que cuando vayan a someter a evaluación el resultado de sus investigaciones, siguiendo las “Normas para autores” de nuestra revista, el porcentaje de ambigüedad sea mínimo o no exista. Para que esto ocurra, previamente, a la hora de redactar el manuscrito tienen que conocer una serie de aspectos que es necesario que la normativa recoja de forma clara y pormenorizada, los principales son:

– La temática de la revista, su número de publicaciones anuales, así como el número de manuscritos de cada número. La existencia o no de secciones -Dossier (Monográfico) y Caleidoscopio (Miscelánea)- y el número de artículos que se puede publicar en cada una

– Información sobre el proceso editorial y el “flujo” de correo con autores (recepción, desestimación, envío de los informes de evaluación científica, envío de prueba de imprenta para su corrección ortotipográfica, etc.)

– Información clara, en número de días, sobre los tiempos de recepción, revisión y publicación

– La forma en la que se realizará el proceso de revisión de sus artículos y en base a qué “protocolo de revisión”

– El tipo de aportaciones que se pueden enviar (Investigaciones, Informes, Estudios, Propuestas, Revisiones, etc.)

– La extensión del título (en caracteres con espacios) y cómo debe estar redactado

– La extensión, mínima y máxima del texto (tanto en su versión española como inglesa)

– El número máximo de autores permitido

– La estructura y epígrafes del manuscrito, así como su forma de su numeración

– El tipo de: letra, interlineado, justificación, márgenes, etc. así como el uso, o no uso, de subrayados y negritas

– El modo de presentar las tablas y figuras (tablas y gráficos en 3D, normativa APA, etc.), cómo se confeccionarán y su número máximo (insistiendo en la conveniencia de utilizar la plataforma Figshare (http://figshare.com) para subir el material complementario que, por motivos de formato o tamaño, no se pueda insertar en los artículos)

– La normativa de referencia que se utiliza (APA 7, Chicago…), la necesidad de que aparezca el DOI en todas las citas que lo tengan y la utilización de acortadores para las direcciones web (a excepción de los DOI)

– El total de documentos que se debe subir (Presentación, manuscrito anonimizado, ideas clave, etc.)

Los autores agradecen también (y a los editores les facilita la labor) que todos estos puntos puedan ser revisados mediante una tabla de “Chequeo previo” que les permita cerciorarse, antes del envío, de que han seguido la normativa requerida por la revista

Desde la perspectiva de los editores podríamos exponer muchas razones que avalan la necesidad de una normativa clara, pero, de momento y por cuestión de espacio, solo mencionaremos dos:

– La responsabilidad del artículo -a la hora de su difusión y aumento de visibilidad e impacto- no solo es de los autores sino también del equipo editorial. Si se pretende que los manuscritos alcancen visibilidad e impacto, estos deben de seguir una serie de estándares: concreción del título, calidad del resumen, emergencia de la temática, extensión, estructura, número de palabras clave, referencias, etc. que los editores deben controlar por lo que la normativa ayuda, entre otros muchos aspectos, a definir una línea editorial clara.

– En el flujo de correspondencia con los autores, sobre todo en el caso de que el articulo sea desestimado o rechazado, ayuda bastante en la labor editorial el contar con una normativa clara a la hora de dar respuesta a las quejas que estas decisiones suscitan.

Igualmente son muchas las razones desde la perspectiva de los revisores, pero nos vamos a queda con una:

Tenemos que trasladar una idea clara de lo que se pretende que evalúen nuestros revisores, qué valor deben dar a cada apartado y aspecto, qué tipo de lenguaje debe ser utilizado en las revisiones… y esto solo será posible si nuestra normativa es clara y ponemos a su disposición un “Protocolo de revisión de manuscritos”, en nuestra opinión con aspectos cuantitativos y cualitativos, que también sea claro y fácil de cumplimentar.

Para terminar, queremos resaltar que, en nuestra opinión, el hecho de que una revista científica cuente con una normativa clara y suficientemente pormenorizada, se convierte en uno de los principales criterios de calidad de esta pues ayuda a garantizar otra serie de criterios como son la “Puntualidad y seriedad”, el “Rigor en el proceso”, la “Ética y el compromiso”, la “Calidad del Proceso editorial” y la consideración del “Autor como máxima”.

LLAMADAS: CALL FOR PAPERS

Las revistas científicas entre sus prácticas editoriales realizan un importante esfuerzo por llegar a la mayor parte de la comunidad de investigadores internacionales a través de llamadas para el envío de artículos, práctica reconocida como “Call for Papers”.

El interés de los comités editoriales de las revistas se focaliza en lograr la máxima difusión de estas llamadas a autores, para lograr varios propósitos:

  1. Recibir los mejores artículos vinculados al enfoque de la revista
  2. Difundir el interés de la revista por mantener activa la producción de literatura científica.

Los comités editoriales a través de los “Call for Papers” impulsan la visibilidad de su revista como un referente en los temas de máxima actualidad científica, captando la atención de potenciales autores y aportando calidad y rigor científico a los diferentes ámbitos de conocimiento.

Información a incluir en el CFP

  1. Fechas de envío y de publicación del número
  2. Tópicos o temas a los que deben vincularse los manuscritos
  3. Definir si la llamada de artículos está vinculada a un tema monográfico específico o a la revista en general
  4. Incluir la normativa de la revista en la que se especifica cómo enviar el manuscrito y qué requisitos debe cumplir en cuanto a contenido y formato, tiempos establecidos en la revista para responder a los autores respecto a la estimación o desestimación del manuscrito enviado. Es primordial facilitar lo máximo posible el envío del artículo.
  5. Información de interés para autores respecto a los criterios de calidad de la revista.
  6. Información sobre la revista: equipo editorial, periodicidad de publicación, bases de datos y posición en la indexación de la revista, tasas de aceptación y rechazo

Dónde difundirlo

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Algunos consejos para editores

Los investigadores y académico, potenciales autores que enviarán su manuscrito a nuestra revista, reciben cientos de mensajes con CFP de revistas científicas, congresos, conferencias, eventos científicos, a través del correo electrónico o las Redes Sociales. Evidentemente, eso supone todo un reto para el Consejo Editorial, buscando que su mensaje cause el interés suficiente en el lector para que lo reconozca como interesante y lo lea. Ofrecemos a continuación algunos consejos para lograrlo:

  • La estética es fundamental. Mantener una estética uniforme en los diferentes envíos de CFP, para que la audiencia identifique la revista, pero modificando levemente el estilo. Destacar con formatos especiales aquello que queremos que el lector reciba en primer lugar y que le cause una buena impresión llamando su atención.
  • Personalizar el contenido del texto tratando de adaptarlo a los distintos públicos, redes o líneas de distribución, si bien se ha de tener en cuenta no contradecir la recomendación anterior.
  • Adaptar el formato del mensaje a los diferentes: web, blogs, correos electrónicos, Redes Sociales, newsletter, firma en los email del staff de la revista.
  • Publicar los Call for Papers también en formato vídeo, de buena calidad.
  • Elegir la fecha y hora de envío con la máxima precisión para causar el mayor impacto.
  • Si el CFP se difunde mediante correo electrónico, cuidar especialmente el “Asunto”, identificando el nombre de la revista e incluyendo un mensaje breve y que llame la atención de los autores y sea convincente, para que lean el mensaje completo y no pase desapercibido en la bandeja de entrada. La primera impresión es lo que cuenta.
  • Encontrar el equilibrio en la longitud de los mensajes. Los mensajes deben ser claros, precisos, breves y completos. Si es necesario añadir una información extra, es recomendable incluir links que lleven al lector a ampliar la lectura, para no agotar su interés con un mensaje excesivamente amplio. Se recomienda no abusar de las imágenes, especialmente en los mensajes enviados por correo electrónico, puesto que muchas organizaciones no permiten su visibilización.
  • Implicar a los miembros de los Comités Científicos y a los Revisores en la difusión del CFP.