Apertura y transparencia: el espejo reputacional de la revista

La organización interna del proceso editorial en toda publicación científica debe establecerse de forma escrupulosa, atendiendo a una serie de criterios y normas que convierten a la revista en candidata para ocupar un puesto en las bases de datos nacionales e internacionales. El rigor con el que esto se acometa permitirá, además, que la publicación entre en las mejores bases de datos y escale puestos en los rankings, lo que se traducirá en impacto y visibilidad a través de indexaciones que le darán prestigio global.

Pero, ¿cómo conseguirlo?

Atendiendo a las dos características que dan nombre a este post, diremos que apertura hace referencia a la acción de abrir, de hacer accesible algo, y transparencia es la calidad de transparente, es decir, aquello que resulta claro, evidente y que se comprende sin duda ni ambigüedad. Así pues, en calidad de editores, si buscamos tener una publicación de alta reputación, es fundamental velar por la máxima aplicación de estas dos características a partir de una serie de acciones que garantizarán ambas por igual.

Como editores avalamos la apertura de nuestra publicación a través del establecimiento de unos criterios de calidad públicos y accesibles. En este sentido el equipo editorial debe trabajar en equipo para consensuar y desarrollar las bases de estos criterios, que serán la génesis para una intachable reputación de la revista.

Varios son los criterios que se pueden trabajar; incluso partiendo de un número mínimo se pueden ir ampliando hasta conseguir un elenco parecido al que proponemos a continuación, que ha servido para alcanzar los primeros puestos de las mejores bases de datos del mundo editorial:

Por otro lado, la transparencia se regula a partir de la existencia de una normativa pública y explícita que garantice la honestidad en el quehacer editorial de los tres agentes implicados en el proceso: editores, revisores y autores. El código ético de una revista es la concreción de esta norma. El código más conocido al que pueden adherirse las revistas de todas las áreas es el Committee on Publication Ethics (COPEque se actualiza periódicamente y cuyo objetivo principal es formar y apoyar a los editores para convertir la práctica ética en algo habitual dentro de la cultura editorial. Su Plan Estratégico ofrece una guía fundamental para los editores basada en tres principios:

Así pues, si como editores buscamos gestionar una revista de prestigio y gran reputación entre las publicaciones científicas de nuestra área resulta fundamental atender de forma específica a estos dos conceptos: apertura y transparencia tan intrínsecamente unidos a la buena gestión editorial y, que, trabajados convenientemente por el equipo editorial, se convertirán en el espejo reputacional de la revista.

Autor: Ana Pérez Escoda

PhD in Education. ICT, media literacy and digital skills. Teacher and researcher inUniversity of Nebrija (Madrid). Assistant Editor in Journal Comunicar.

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