Los revisores: el pulmón de una revista científica de calidad

La mayoría de las revistas cuentan con equipos de académicos y científicos que velan por la autenticidad, originalidad, validez científica y pertinencia de los manuscritos que se envían. Estos equipos constituyen los Consejos de revisores. Son de manera metafórica, en estos tiempos de falta de oxígeno, el pulmón de una revista científica que aspire a ser de calidad.

correcting-1870721_640La ciencia se basa en la discusión, el comentario, la sugerencia, el replanteamiento, y la crítica con carácter constructivo. Esto es la base de una buena revisión que llevará al análisis y validación, desde la experiencia en la temática, de las aportaciones de los autores. Por ello, un buen equipo de revisión debe estar conformado por expertos en las líneas temáticas de la revista, que tengan un compromiso ético y el suficiente rigor en su campo de estudio. Se requiere, además, experiencia en la evaluación científica de manuscritos, de acuerdo con los criterios y parámetros que la revista establezca para valorar la calidad y la conveniencia o no de la aceptación o publicación.

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El autor, clave del proceso editorial

 

La consideración de los autores en una revista científica es un aspecto fundamental que incide de manera notable en los parámetros de calidad de la misma. Las personas que deciden confiar su trabajo de investigación o de reflexión constituyen el objeto y el sentido de todo el proceso de recepción, revisión y publicación.

El equipo editorial debe considerar el hecho de que quienes confían sus trabajos inéditos y originales con la esperanza de su publicación merecen una atención que valore el esfuerzo, la dedicación y la profesionalidad invertida. De acuerdo con las normas y procedimientos de la revista, esta atención implica una serie de rutinas que deben ser de obligado cumplimiento si se trata de una publicación de calidad. Por ello es fundamental, en primer lugar, que la normativa y fases o requerimientos para poder enviar un texto sean claras y accesibles. Igualmente es esencial que se faciliten vías o cauces de feed back para posibles cuestiones o dudas.upload-2398772__340

Con el desarrollo tecnológico cada vez es más intuitivo el proceso de envío en las plataformas habilitadas al efecto. Quienes escogen una determinada revista para publicar en ella agradecen que ese proceso sea sencillo y eficaz, evitando duplicidades o pasos en falso.

Las buenas prácticas de los equipos editoriales son una garantía que los investigadores e investigadoras aprecian cuando eligen una revista para sus publicaciones. Si bien el impacto y el prestigio de cada publicación es el aspecto que más atrae, este suele deberse a indicadores como la visibilidad y acceso de los distintos trabajos. En este sentido es interesante promover en los autores la conciencia de su autoría y responsabilidad en la difusión de sus aportaciones. Así, contar con el código ORCID (Open Researcher and Contributor ID), además de preservar la identidad única de autoría, facilita una mejor accesibilidad y difusión de los trabajos. Por supuesto contar, también con redes sociales académicas (AcademiaEdu o ResearchGate) y otras redes sociales para una divulgación más rápida como Facebook, Twitter, Youtube…

Otro indicador muy estimado por los autores ha de ser la puntualidad en cada uno de los tiempos del proceso de recepción y edición de manuscritos. Ser respetuosos con los plazos de valoración por el equipo editorial y de evaluación por expertos da cuenta del rigor y el esmero en la gestión de aceptación de los manuscritos.

Author

En este sentido, la revisión por pares ciegos es la clave. La revisión concienzuda de los trabajos que recibe una revista requiere de expertos en los temas que son el focus de la publicación. Es importante contar con un número suficiente para poder desarrollar el proceso de manera rigurosa y a tiempo. Los autores valoran que esta dinámica se haga de forma transparente y ética. Por ello, el código ético obliga a los revisores a una evaluación crítica, honesta, constructiva y sin sesgo. Y exige el compromiso de originalidad y veracidad por parte de los autores para evitar malas prácticas de plagio. Un buen equipo editorial debe velar por la confidencialidad de los datos de los autores y evaluadores, durante todo el proceso editorial.

Muchas revistas facilitan tutoriales y blogs, con amplia información sobre los distintos aspectos que se necesitan para enviar un trabajo susceptible de ser publicado. La Escuela de Autores de Comunicar es un ejemplo de estas prácticas que redundan en la consideración de los autores puesto que facilitan el acceso y las claves para iniciar el proceso de publicación.